Ellos me dijeron que me salvaron a propósito, que lo tenían planeado. Yo creo que me salvé porque superé la decena. No sé si está bien que lo diga, pero creo que fue así. Los conozco, se hacen los superados, pero ¡creen cada cosa! Y eso de los números es sólo una: siempre números pares. Yo, nosotros, los hemos visto pensar, dudar, creer y muchos ares y eres más indignos todavía. Conversamos en el interior, y a veces nos preguntamos cómo se puede desvariar tanto y seguir libre y vivo. Nosotros no nos podemos pasar un céntimo que no la contamos: si somos o muy opas o muy vivos, sus desquiciadas cabezas nos ponen en la frente o un tiro o una reja. Eso les pasó a los otros, mis compañeros. Así que está claro para mí: nos liquidan porque los conocemos demasiado. No nos van a dejar vivos. Son unos mafiosos: usan armas blancas y negras, cárceles y mujeres para silenciarnos. Conmigo se ensañaron, me dijeron: te salvamos porque te queremos, nos encariñamos, y además sos el más inteligente. Inteligente las naranjas. Me van a hacer escribir esto y me van a meter un tiro.
Así que, amigos lectores: les dejo las osamentas de mis compañeros, y la mía propia. No busquen culpables adentro, ya lo saben. Mi nombre es Ro…